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Miradas de la Infancia
Patologías graves, un abordaje entre varios.

La Infancia es una construcción que se despliega con la modernidad, y con ella los avatares de una época en donde los cambios invitan a pensar y repensar sus categorías. En el ímpetu clasificatorio de nuestra sociedad, la patologización y posterior medicalización al acecho inundan el lugar del sujeto y la posibilidad de dar cuenta de un tiempo en el que las escrituras de la subjetividad están dando sus primero pasos. Cuatro profesionales comprometidos en su decir nos ofrecen sus puntos de vista desde distintas disciplinas.

¿Que es lo grave de la infancia?

Escribir sobre patología grave en la infancia es un tema complejo. Porque requiere de parte del profesional que trabaja con ella sostener un no saber. Es decir, un no saber inicial en relación a la causa, y un no saber posterior en relación al pronóstico o devenir de la cura en estos niños.

Si mencionamos las cuestiones relacionadas a la causa, desde el discurso científico las últimas investigaciones sostienen varias hipótesis que no son generalizables a todos los casos (ej. debates etiológicos en la biología del autismo) además de enfrentar la dificultad de que muchos de sus resultados no son interpretables en sus propios sistemas de referencia. Es decir, las neurociencias muestran la existencia de procesos que les cuesta mucho integrar sin recurrir a conceptos que no pertenecen a su campo ni a su experiencia.

De esta forma nos invita a pensar el psiquiatra y psicoanalista francés G. Pommier: "Las razones para batirse en duelo con los neurocientíficos se reducen a partir del momento en que el psiquismo ya no se opone al cuerpo. Nadie duda de que los procesos psíquicos se articulen con lo orgánico".*
Siendo importante aclarar aquí que el término psiquismo no es reducible al funcionamiento biológico (ej. el cerebro).
Esta no reducción a lo biológico nos permite introducir un concepto central para pensar en esa integración: el Psicoanálisis sostiene la existencia de un sujeto, desde donde parte su propuesta de investigación para estas afecciones: el efecto del lenguaje sobre el cuerpo, y desde allí el nacimiento de la subjetividad. Hablar de sujeto es hacer mención a la singularidad de cada quién, y es sobre todo respetarla. Es decir, incluso en los casos que se demostrase un origen genético, esta anomalía tendrá efectos subjetivos. Entonces, si en todo tratamiento atravesado por el discurso psicoanalítico el paciente es supuesto sujeto, esto implica que el paciente no esta en lugar de objeto.

Lugar en el que generalmente es ubicado desde otros discursos en donde se lo supone pasivo y a modificar desde lo conductual. Retomando las cuestiones relacionadas al diagnóstico y el pronóstico. En la infancia hay patologías graves diagnosticables tempranamente (Trastorno del Espectro Autista - Psicosis infantil), pero son las minorías de las consultas que se reciben. Lo cierto es que si uno es riguroso, en la mayoría de los casos las presentaciones son indefinidas. Es decir, la infancia misma por definición es tiempo de desarrollo, esto quiere decir que requiere un tiempo para la asunción/escrituración -o no- de determinadas operaciones fundacionales del psiquismo, de la subjetividad. Estas presen- taciones indefinidas pueden presentar signos de alarma, pero no llegan al estatuto de estructura diagnosicable en tanto tal.

Esta consideración nos debe hacer valorar más aún la intervención temprana, porque es desde allí -junto al trabajo con los padres que se puede afectar la constitución subjetiva. Es decir, la eficacia terapéutica ha permitido la precipitación de alguna estructura en un sentido otro al que se venía desarrollando. La intervención del analista, junto al acompañamiento y sostén de los padres, apuntará a instaurar las operaciones irrealizadas, aquellas que son fundantes del pasaje de una etapa a otra, y operará en aquello que compromete la vía de realización del sujeto. Pues la evolución no es natural (estos tiempos no se producen evolutivamente ni por generación espontánea) y la indefensión primaria del niño reclama muchas veces por parte del adulto referente la reiteración de éstas operaciones, desde antes de nacer hasta arribar a la conformación definitoria una vez transcurrida la metamorfosis de la pubertad.

Entonces, y para concluir, ubico lo grave en la infancia en el tratamiento que se haga de ella. Y esto es un trabajo que corre por parte del profesional. Sostener la incertidumbre de afecciones que se demuestran aún desconocidas, no responder rápidamente a cuestiones de época ni encadenarse a las clasificaciones o nombre de turno, sin duda permitirán que el tratamiento ofrecido este orientado al padecimiento singular de aquel que nos consulta (el niño y sus padres): único y principal motivo que hace de nuestra intervención un acto terapéutico.

* Pommier Gérard; "Cómo las neurociencias demuestran el psicoanálisis". Ed. Letra Viva, 2010.

Lic. M. Victoria Sagripanti - Psicóloga Clínica Infanto Juvenil -

¿Por qué jugar con la música puede ser terapéutico?

Jugando con la música en musicoterapia, los niños atraviesan los procesos necesarios para constituirse como sujetos. Se abre un momento para descubrir el espacio y el propio cuerpo en movimiento, elegir y manipular objetos sonoros y sus sonidos. Se promueve la exploración, la posibilidad de seleccionar, combinar, diferenciar, contraponer, interactuar, escuchar, escucharse y ha- cerse escuchar...

En musicoterapia los sonidos aunque sean raros o no estén acompañados por el lenguaje, no están descontextualizados, son el puntapié inicial para conocer al niño en sus intereses, necesidades, padecimientos, alegrías, etc; para conocer aquello que al niño lo conmueve y allí encontrar significantes para poner al trabajo.

En el abordaje con niños que poseen dificultades graves en su construcción subjetiva, la música y los sonidos son un recurso privilegiado para entablar una conexión entre ese niño y el terapeuta.
Se ofrece un primer momento de resonancia sonora donde se busca crear un vínculo con el niño, y ayudarlo a reconocerse, para comenzar poco a poco a diferenciar, como en un espejo, su decir.
A través del uso de los recursos sonoros, el musicoterapeuta puede servir de sostén y acompañar la producción del niño promoviendo que se fortalezca ese decir y que luego de reconocerlo el niño pueda diferenciarlo, comenzar a armar un lugar por fuera de sí mismo donde encontrarse con otro y poder dialogar...


Musicoterapeuta - Candela Brusco -

Psicopedagogía en patologías graves

En psicopedagogía, con una mirada atenta a la subjetividad, en patología graves, la propuesta es trabajar con otros, jerarquizando los tratamientos según como cada niño se presenta y como lo presentan. En el Equipo entre profesionales, se da la tarea interdisciplinaria.
El comienza es con gran paciencia, tratando de que los niños puedan tomar confianza en un mundo que, para ellos, se presenta de una manera desregulada y caótica.
Esto es un trabajo preliminar para cada aprendizaje, porque sólo en este clima de confianza, el niño puede superar su desconfianza hacia el mundo externo y sólo en ese punto es posible un aprendizaje digno de ese nombre. Aprender implica una confianza hacia el otro, tratando de no ser intrusivo, pero sí de descubrir el mundo propio de cada uno y de valorar sus hallazgos.

Cuando el niño con patologías graves entra y sale, prende y apaga, busca siempre los mismos objetos y si puede, habla, aunque todo esto parezca sin sentido, en la mirada y en la escucha se descubre, que son temas que no le son ajenos. Luego de un tiempo de espera, y de intervenciones sin censura, pasan a otro accionar o decir y luego a otro, que sólo tienen sentido para él y para quienes lo atienden con una postura que lo consideran ante todo, un niño, evitando designarlo con siglas que hacen referencias a trastornos que se adjudican luego de realizar evaluaciones donde la subjetividad queda borrada.

Por ser niños, tienen derechos, entre los que se destaca el derecho a la educación. Este beneficio en la infancia está documentado en Ley Nacional de Educación N° 26.206. En Pcia de Bs. As la ley expresa que "El alumno con Necesidades Educativas Especiales", será escolarizado en instituciones de educación común. Sólo cuando dichas necesidades revistan una complejidad a la que no pueda dar respuesta el servicio ordinario, se propondrá su escolarización en Escuelas Especiales.
Cuando los tratamientos se realizan con otros, profesionales, familia, instituciones, atendiendo a cada uno con sus particularidades, los niños con patologías graves, podrán ser beneficiados en sus derechos.

Psicopedagoga - Ana M. Estrella -

Lápidad tempranas: iatrogenia terapéutica

La infancia NO es el tiempo de etique- tas. NO es el tiempo de las conclusiones.

Todo está por construirse, son los tiempos de la esperanza en el futuro y, frente a los obstáculos orgánicos, la neuroplasticidad ha demostrado, de manera concluyente, que la especialización neuronal deja margen para reinventar planes de organización cerebral suplentes.

Pensar en patologías graves de la primera infancia es pensar en "signos"...
Signos que nos ponen en alerta para abrir preguntas respecto de lo observado, sin poder concluir hasta un tiempo después, que le “estaba” ocurriendo a ese niño.

Aquello que guía las intervenciones de los profesionales, son hipótesis dinámicas, móviles y de pronta obsolencia.

Hipótesis compartidas con los padres, hipótesis que se alejan mucho de verdades soberbias inoperantes que sólo producen soledad en cada uno de los partícipes del acto terapéutico: padres, niño y terapeuta.
Es así como el retraimiento, la inquietud corporal, las risas o llantos inmotivados, la falta de interés en el intercambio con otros, la pasividad extrema, los trastornos del sueño y de la alimentación, la evitación de la mirada, la pobreza en la exploración del mundo circundante, las diferentes conductas "extrañas" provocan interrogantes múltiples en el terapeuta quien conoce de la urgencia subjetiva de los primeros años de vida.

Y porque de niños pequeños se trata, es a través de un encuentro lúdico que las hipótesis se ponen a prueba propiciando que, el pequeño, encuentre cada vez nuevas oportunidades de armarse, conocerse y apropiarse de sus recursos.

Todas las áreas instrumentales (aprendizaje, juego y relación con los objetos, comunicación y lenguaje, psicomotricidad, posturas y pasajes, hábitos de lamida diaria) irán dando cuenta del armado subjetivo del niño. Ello otorga al espacio de Estimulación Temprana una gran oportunidad de detección de signos de alarma e intervención en dicho proceso que, como tal, requiere del paso del tiempo para concluirse. Los hitos constitutivos del sujeto mostrarán su efecto de mojón en aquella experiencia lúdica compartida que el niño irá desplegando en el consultorio.

Lo artesanal del trabajo del terapeuta se dará al conjugar, por un lado, su disposición a encontrarse con la singularidad de cada niño (realizando su trabajo psíquico absolutamente original y único) y, por otro, las pautas madurativas generales que no deben pesar más que como una guía de referencia.

Cuando la "referencia" se utiliza con la severidad del "deber ser", se comete el error de lapidar con diagnósticos que cierran, aplastan y arrasan lo esencial de la infancia: la potencia de ser.

Terapista Ocupacional - María Laura de Pedro -


Nota para Revista "La cuerda" //
 
 
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